RubenFP
29/03/2005, 09:01
http://ttd.cache.el-mundo.net/elmundomotor/imagenes/2005/03/28/1112030598_p.jpgLa gasolina, que desde 1886 ha sido el combustible por excelencia del automóvil, no ha parado de perder terreno ante el gasóleo. Sin embargo, los expertos predicen que las ventas de motores diésel caerán a partir de 2010 debido a su encarecimiento.
FERNANDO I. LIZUNDIA
MADRID.- La gasolina, que desde 1886 ha sido el combustible por excelencia del automóvil, no ha parado de perder terreno ante el gasóleo desde la llegada, en 1998, de los motores turbodiésel equipados con common-rail. De hecho, se llegó a hablar de la práctica desaparición de este tipo de carburante, pero ahora parece que ocurrirá todo lo contrario: la gasolina recuperará su corona a finales de esta década.
En España, las ventas de turismos equipados con estos propulsores han pasado del 15% del mercado, en 1991, al 65% del año pasado y se espera que en 2005 esta cifra ascienda hasta el 68%, según datos de la asociación de importadores de vehículos Aniacam.
En Europa la gasolina aún es ligeramente mayoritaria, el 52% de los vehículos montan este tipo de motores, pero no deja de perder terreno. De hecho, los constructores prevén que hacia 2010 el 65% de los coches vendidos en la Unión Europea serán diésel.
Sin embargo, los expertos opinan ahora que a partir de ese año comenzará el fin del reinado del gasóleo y los motores de gasolina volverán a imponerse, mientras que las ventas de diésel caerán hasta el 40%. ¿La razón?: el precio.
Cáncer y alergias
La entrada en vigor de la normativa anticontaminación Euro 5, prevista para 2008 pero que podría ser retrasada hasta 2009, impone severas restricciones (0,25 gramos por kilómetro recorrido) a las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) debido a que son cancerígenas y, además, potencian las alergias.
Rinaldo Rinolfi, director de la división de motores en el Centro de Investigación de Fiat y considerado el padre del common-rail, aseguraba recientemente a Automotive News que «el endurecimiento de los estándares sobre emisiones incrementará sustancialmente el sobreprecio de los motores diésel respecto a los de gasolina».
Actualmente, agrega Rinolfi, el precio de una mecánica diésel es un 50% superior a las equivalentes de gasolina y hacia 2010 la diferencia aumentará en unos 500 euros. Esto hará que los turbodiésel resulten menos atractivos para el conductor medio, que es quien ahora apuesta masivamente por este tipo de propulsores.
A esto hay que añadir la progresiva limitación de las emisiones de CO2 -que los constructores de vehículos se han comprometido voluntariamente a rebajar desde los 162 gramos por kilómetro actuales a 140 gr/km. en 2008, y que deberán reducirse de nuevo hasta los 120 gr/km en 2012- impone severas restricciones de consumos.
Estimaciones hechas por fabricantes de componentes como Siemens VDO calculan que para conseguirlo, los motores diésel deberían consumir 4,6 litros cada 100 kilómetros y 5,1 litros en el caso de los de gasolina.
Los expertos consideran que esto será muy difícil de alcanzar, especialmente en el caso de las mecánicas diésel, cuya evolución ha sido impresionante en los últimos siete años, pero cuya capacidad de mejora técnica parece menor que la de los propulsores alimentados por gasolina.
Heinz Pfannschmidt, presidente de Visteon Europa, considera que los motores en general, y los de gasolina en particular, aún pueden avanzar considerablemente. En concreto éstos últimos verán reducirse su cilindrada (downsizing), que será compensada por la adjunción de turbocompresores eléctricos, para conseguir una mejor entrega de la potencia.
También las bombas de agua y las direcciones asistidas serán eléctricas para que no roben potencia al motor y permitir que éste funcione más desahogado. Se extenderá, además, la integración del motor de arranque y del alternador en una sola pieza.
Junto a esto, se incorporará la batería de 42 voltios -la actual es de sólo 12-, capaz de mantener funcionando el aire acondicionado -eléctrico, por supuesto- y todos los servicios del coche incluso con el motor parado. También se generalizarán los sistemas Stop & Go -ya estrenado por Citroën-, que paran el motor al detenerse el vehículo y lo ponen de nuevo en marcha al soltar el freno.
Todo esto supondrá un encarecimiento de unos 3.000 euros en el caso de los motores diésel, frente a unos 1.000 en el caso de los propulsores de gasolina.
http://elmundomotor.elmundo.es/elmundomotor/2005/03/28/tecnica/1112030598.html
FERNANDO I. LIZUNDIA
MADRID.- La gasolina, que desde 1886 ha sido el combustible por excelencia del automóvil, no ha parado de perder terreno ante el gasóleo desde la llegada, en 1998, de los motores turbodiésel equipados con common-rail. De hecho, se llegó a hablar de la práctica desaparición de este tipo de carburante, pero ahora parece que ocurrirá todo lo contrario: la gasolina recuperará su corona a finales de esta década.
En España, las ventas de turismos equipados con estos propulsores han pasado del 15% del mercado, en 1991, al 65% del año pasado y se espera que en 2005 esta cifra ascienda hasta el 68%, según datos de la asociación de importadores de vehículos Aniacam.
En Europa la gasolina aún es ligeramente mayoritaria, el 52% de los vehículos montan este tipo de motores, pero no deja de perder terreno. De hecho, los constructores prevén que hacia 2010 el 65% de los coches vendidos en la Unión Europea serán diésel.
Sin embargo, los expertos opinan ahora que a partir de ese año comenzará el fin del reinado del gasóleo y los motores de gasolina volverán a imponerse, mientras que las ventas de diésel caerán hasta el 40%. ¿La razón?: el precio.
Cáncer y alergias
La entrada en vigor de la normativa anticontaminación Euro 5, prevista para 2008 pero que podría ser retrasada hasta 2009, impone severas restricciones (0,25 gramos por kilómetro recorrido) a las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) debido a que son cancerígenas y, además, potencian las alergias.
Rinaldo Rinolfi, director de la división de motores en el Centro de Investigación de Fiat y considerado el padre del common-rail, aseguraba recientemente a Automotive News que «el endurecimiento de los estándares sobre emisiones incrementará sustancialmente el sobreprecio de los motores diésel respecto a los de gasolina».
Actualmente, agrega Rinolfi, el precio de una mecánica diésel es un 50% superior a las equivalentes de gasolina y hacia 2010 la diferencia aumentará en unos 500 euros. Esto hará que los turbodiésel resulten menos atractivos para el conductor medio, que es quien ahora apuesta masivamente por este tipo de propulsores.
A esto hay que añadir la progresiva limitación de las emisiones de CO2 -que los constructores de vehículos se han comprometido voluntariamente a rebajar desde los 162 gramos por kilómetro actuales a 140 gr/km. en 2008, y que deberán reducirse de nuevo hasta los 120 gr/km en 2012- impone severas restricciones de consumos.
Estimaciones hechas por fabricantes de componentes como Siemens VDO calculan que para conseguirlo, los motores diésel deberían consumir 4,6 litros cada 100 kilómetros y 5,1 litros en el caso de los de gasolina.
Los expertos consideran que esto será muy difícil de alcanzar, especialmente en el caso de las mecánicas diésel, cuya evolución ha sido impresionante en los últimos siete años, pero cuya capacidad de mejora técnica parece menor que la de los propulsores alimentados por gasolina.
Heinz Pfannschmidt, presidente de Visteon Europa, considera que los motores en general, y los de gasolina en particular, aún pueden avanzar considerablemente. En concreto éstos últimos verán reducirse su cilindrada (downsizing), que será compensada por la adjunción de turbocompresores eléctricos, para conseguir una mejor entrega de la potencia.
También las bombas de agua y las direcciones asistidas serán eléctricas para que no roben potencia al motor y permitir que éste funcione más desahogado. Se extenderá, además, la integración del motor de arranque y del alternador en una sola pieza.
Junto a esto, se incorporará la batería de 42 voltios -la actual es de sólo 12-, capaz de mantener funcionando el aire acondicionado -eléctrico, por supuesto- y todos los servicios del coche incluso con el motor parado. También se generalizarán los sistemas Stop & Go -ya estrenado por Citroën-, que paran el motor al detenerse el vehículo y lo ponen de nuevo en marcha al soltar el freno.
Todo esto supondrá un encarecimiento de unos 3.000 euros en el caso de los motores diésel, frente a unos 1.000 en el caso de los propulsores de gasolina.
http://elmundomotor.elmundo.es/elmundomotor/2005/03/28/tecnica/1112030598.html